hachedesilencio

Y me dirás adiós sin decir nada. Y yo en ese silencio te escribiré palabras y palabras que nunca sabré si vas a leer. Y me dirás adiós y yo me quedaré aguardando la espera de un “te echo de menos” que no veré llegar. Y miraré tus fotos todos los días como los únicos restos que no me atreveré a borrar. Y yo me cansaré de añorarte y te diré adiós una noche, como quien mira al cielo buscando una estrella que no está. Y tú tal vez entonces, cuando ya sueñes con otra, verás algo que te recuerde a la chica que te escribía sin cesar, y quizá tendrás la certeza de que tu marcha fue buena y eso no te impedirá extrañarme y pensar “qué será de ella, cómo estará”. Y volverás a decirme adiós sin decir nada y a mí, a mí ya no me importará.

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Porque, cariño, yo te quiero lo suficiente como para querer que seas feliz, pero no tanto como para que el que te haga sonreír sea otro. Y es que si no te digo “ven” es porque quiero que vengas. Que si me callo, es porque lo que no te digo es “te quiero”. Y es que me voy como aquel que quiere que se lo impidan. Porque sé que la felicidad sólo depende de que te des cuenta de que pierdo todos los trenes en los que no te subes. Que te des cuenta de eso y me beses en el andén como cuando dos se reencuentran después de mucho orgullo de por medio. He soñado algunas noches contigo. Con nosotros. Yo voy y tú te quedas. Hablamos de cosas que ahora no recuerdo, y luego me miras, y nos callamos. Y es ese silencio que precede a los besos que parecen no terminar nunca. Pero no hay beso: despierto antes. Lo he soñado muchas veces, que encadenarme a tu cuerpo es también otra forma de ser libre. Pero sólo es un sueño. Y cuando suena la alarma y abro los ojos, también se abren algunas heridas, y empiezo a pensar que la peor distancia que me separa de ti es el miedo que le tengo a que algún día te alejes del todo. Y es que el no intentar las cosas evita que podamos fracasar, pero cuánto jode no saber si cuando piensas en mí también te quedas muy callada, como si esperases que algún beso te tomase la palabra. Como si esperases que alguno de mis besos te hiciese hablar. Y no sé entablar una conversación conmigo mismo, para decirme que te estoy perdiendo al no recordarte que te recuerdo cuando hace frío. Que las madrugadas sin ti parecen lienzos a los que alguien no les pintó un sentido. Y me cuesta olvidarlo algunas veces.
Sergio Carrión  (via hachedesilencio)